¿Cómo aprenden los niños?

Existen muchas teorías que intentan responder esta pregunta. Cada una aporta una visión diferente de que es lo más importante a la hora de aprender, desde la experiencia sensorial, que debe tener una adecuada maduración, que hay diferentes tipos de inteligencias, que debe ser inductivo, deductivo, que la socialización es lo más importante y aunque todas tienen razón, es difícil que podamos integrar todas las respuestas en una sola forma de aprendizaje.

Cada niño aprende de una manera diferente, por lo que lo más importante es conocer lo mejor posible a nuestros hijos para de esta manera proveerles experiencias enriquecedoras que se traduzcan en nuevos conocimientos a integrar en su vida cotidiana.7440861946_801223e69f_k

Estas experiencias deben ser lo más variadas posibles ya que de eso depende que sus aprendizajes incluyan todas las áreas de su persona. Por ejemplo, un niño al que solamente se le estimula por el medio audiovisual (televisión, Tablet, celular, etc.) difícilmente podrá adquirir habilidades de socialización, psicomotricidad, lenguaje, etc. En generaciones anteriores el juego libre (es decir dejar que el niño decida y dirija sus actividades lúdicas) era una parte indisoluble de su vida diaria y por este medio el niño incorporaba a su vida competencias de resolución de conflictos, habilidades sociales, viso espaciales, psicomotrices, entre otras, lo que lo capacitaba para enfrentar su vida cotidiana de una manera eficaz.

Es un reto para los padres de ahora, con el medio social en que vivimos, los pocos espacios recreativos y la falta de tiempo libre que tenemos proporcionar a nuestros hijos experiencias que les estimulen a desarrollar todas las habilidades de que sean capaces.881433453_5f53a96135_b

Por lo tanto, como primer paso para conocer la forma en que aprenden nuestros hijos podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Qué hace mi hijo cuando no tiene nada que hacer?
  • ¿A qué dedica su tiempo en un día sin internet ni televisión?
  • ¿Cuáles son sus juguetes favoritos?
  • ¿Qué es lo que no le gusta hacer y por qué?

Una vez que hayamos respondido estas preguntas convendría que analizáramos los espacios y materiales que brindamos para que ellos experimenten por su cuenta, sin dirigirlos o condicionarlos y de qué forma les ayudamos a que integren esas deducciones a su vida diaria. Mientras más simple sea un juguete o material que damos a nuestro hijo, más tendrá que usar sus habilidades para imaginar, crear o innovar en su juego y de esta manera lo preparamos también para su aprendizaje en la escuela. Se podría decir que un niño que no juega e imagina es un niño que tiene limitada su capacidad de crear y aprender.

Por lo tanto dejemos que nuestros hijos jueguen libremente (sin dirigirlos), se ensucien las manos, se muevan, canten, bailen sin otro objetivo que la diversión ya que eso sienta las bases de un aprendizaje significativo y de una infancia feliz.6021086720_5e514a2687_m

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